El billete de cien euros y la moneda de un euro llegan al cielo. En la recepción les indican el lugar que les toca para pasar la eternidad. A la moneda de un euro le toca una mansión con paredes de oro, puertas de perlas y un gran jardín donde había ángeles cantando alabanzas a Dios. El billete de cien observaba asombrado, mientras pensaba: ¡Ah! Si a ésta le toca esto, ¡qué grande va a ser lo que me toque a mí!
Cuando le indican su lugar al billete de cien, éste no puede creer lo que ve; unlugar chiquitito, sin jardín, apenas se podía mover allí dentro. Enojado, se queja yhace el reclamo: ¡Esto no puede ser, yo valgo cien veces lo que vale la moneda,conmigo se hicieron grandes negocios, esto es injusto!
El recepcionista le dice: ¿Sabe qué pasa amigo? A usted se le veía poco en la iglesia; en cambio a la moneda se la veía todos los domingos.
Versículo: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre" (2ª Cor 9:7)
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domingo, 7 de septiembre de 2008
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